Nueve sesiones. Dos grupos por nivel. Cada sesión cierra con algo funcionando en la empresa del participante.
No mide cuánto sabes de inteligencia artificial: mide qué tan lejos puede llegar tu empresa. Cinco preguntas, diez minutos.
LOS DOS GRUPOS
Grupo A · Operar — su información vive dispersa. Prioridad: dejar de hacer a mano lo que ya no debería hacerse a mano.
Grupo B · Construir — ya tienen sistemas, datos y probablemente alguien técnico. Prioridad: que la operación empiece a correr sola y con reglas.
Los dos ven la misma frontera. La diferencia es hasta dónde construyen, no cuánta teoría reciben.
El panorama completo en una sola historia, para que nadie decida con la foto de hace dos años.
Sale con: su proceso candidato nombrado por escrito. Sobre ese proceso trabaja todo el resto del taller.
Sale con: una tarea real suya, resuelta y verificada en la sesión.
Sale con: el núcleo de su empresa escrito. De ahí cuelgan todas las sesiones siguientes.
Sale con: una tarea recurrente delegada, con su lista de verificación.
Sale con: el mapa de su información y la lista corta de qué ordenar primero.
Sale con: su primer agente definido y corriendo sobre su negocio.
Sale con: su cerebro contestándole por el canal que ya usa a diario.
Sale con: sus primeras reglas escritas, y el hábito de escribirlas.
Sale con: el diccionario de su negocio, escrito.
Sale con: un sistema suyo conectado y consultable en lenguaje normal.
Sale con: la aduana de su empresa: qué hace solo, qué requiere autorización y qué no puede hacer nunca.
Sale con: su primer criterio de negocio escrito una vez y reutilizable.
Sale con: su primera prueba automática corriendo sobre un proceso real.
Sale con: el ciclo de mejora definido, con dueño y frecuencia.
Sale con: el costo real de lo que construyó, medido y no estimado.
Cinco minutos por persona, sobre su propia empresa. Es la parte más útil del taller: donde alguien ve lo que hizo el de junto y entiende que en su negocio aplica igual. Se cierra con dónde quedó cada quien y cuál es su siguiente paso.
HASTA DÓNDE LLEGA
El taller instala el cerebro de la empresa: un sistema que conoce su negocio, al que le preguntan y al que le delegan. Que un agente opere los sistemas por dentro — que levante el pedido, genere el documento o mueva el inventario — es construcción a la medida y va aparte. En la sesión 9 cada quien sabe de qué lado está lo que le falta.
Ajustamos temario, número de sesiones y calendario antes de armar los grupos.